SEXUALIDAD ACTIVA EN LA MADUREZ
El envejecimiento no tiene porque estar reñido con la pérdida del deseo ni con la disminución de las relaciones sexuales. Así, pues, no es cierto que en esta etapa de la vida se pierda el apetito sexual, simplemente cambia la forma de disfrutar de una SEXUALIDAD SALUDABLE. Más de la preocupación por la cantidad, en la madurez lo importante es mejorar la calidad de las relaciones sexuales, buscando los estímulos adecuados y dando más importancia a las caricias, por ejemplo.
En la madurez, la actividad sexual depende sobre todo del buen estado de salud, de si se tiene pareja o no y de la historia sexual previa (Las relaciones en la adolescencia y la juventud).
Los cambios físicos provocados por el paso del tiempo influyen en las relaciones, pero sólo es cuestión de conocerlos y adaptarse, porque la función sexual se mantiene mucho mejor que otras funciones con el paso de los años. Así, las mujeres necesitaran la ayuda de un lubricante para hacer frente a la sequedad vaginal, mientras que los hombres pueden sufrir impotencia. Por ello, es fundamental detectar a tiempo estos problemas para hacerles frente.
PREVENCIÓN DE LAS ETS
Uno de los errores más frecuente en el caso de tener relaciones entre personas de la tercera edad es olvidarse de las enfermedades de transmisión sexual. Aunque ya no existe riesgo de embarazo, es muy importante utilizar el preservativo para evitar las ETS.
Actualmente se considera que hay más de 30 infecciones de transmisión sexual. Y aunque la más peligrosa sigue siendo el SIDA, no podemos olvidarnos de otras como gonorrea o sífilis, por ejemplo, infecciones que también pueden causar trastornos importantes.(citadas anteriormente)
SEXO Y ENFERMEDAD
Entre las enfermedades más frecuentes que afectan a la sexualidad en la tercera edad destacan la diabetes, la hipertensión, enfermedades metabólicas, endocrinas y enfermedades del sistema nervioso. Estas enfermedades, así como el uso de algunos medicamentos, pueden causar trastornos de la respuesta sexual y en consecuencia una disfunción sexual.
Sin embargo, en caso de haber sufrido un infarto es recomendable mantener una vida sexual activa para disminuir el riesgo de sufrir infarto nuevamente. Por ello, si detectas algún problema que puede afectar a tu vida sexual, debes consultar a tu médico.