La disfunción eréctil (DE) es la incapacidad repetida de lograr o mantener una erección suficiente para una actividad sexual satisfactoria.
Se estima que 152 millones de hombres en el mundo la padecen, lo que supone el 16% de todos los varones entre 20 y 75 años. Y la predicción es que para el año 2025 esta cifra haya aumentado hasta los 322 millones. Pero a pesar de que la prevalencia de la enfermedad es alta, algunos datos recientes sugieren que la mayoría de los hombres con DE no buscan tratamiento ya que, aún hoy en día sigue siendo tema Tabú.
Sin embargo, los problemas de erección no sólo afectan a la calidad de vida de quién los padece; en muchas ocasiones además constituyen una señal de alerta de otras patología mas grave. La DE está estrechamente relacionado con el síndrome metabólico (diabetes, hipertensión, colesterol, dislipemia, (la alteración del metabolismo de los lípidos).
La Organización mundial de la salud (OMS) señala que para disfrutar de una vida sexual completa han de coexistir varios factores como la posibilidad de disfrutar de una sexualidad reproductiva, el ejercicio de la sexualidad sin temores o vergüenzas y, finalmente, una actividad sexual libre de trastornos orgánicos, enfermedades o alteraciones que las entorpezcan.
La salud sexual debe considerarse parte importante de la salud general del hombre ya que, no sólo afecta al bienestar y a la calidad de vida del individuo y a su pareja, sino que, en muchas ocasiones, son señal de enfermedades no tratadas como pueden ser hipercolesterolemia, hipertensión, diabetes, problemas cardiovasculares, déficit de testosterona….
Además se ha comprobado que, en muchas ocasiones, el hombre puede sufrir un problema de salud cardiovascular importante (infarto de miocardio o ictus) entre dos y cuatro años después de presentar DE ya que el daño vascular se manifiesta en primer lugar en arterias más pequeñas, como los vasos sanguíneos de los cuerpos cavernosos del pene
Es muy importante que los problemas de erección formen parte de la historia clínica de cualquier hombre a partir de los 40 años. Recoger esta información, permitirá al personal sanitario valorar la salud integral del paciente.
La relación entre DE y SDT está constatado.
Se calcula que entre el 2º y el 40% de los hombres mayores de 50 años presentan una disminución de los niveles de testosterona, un problema que disminuye la calidad de vida y que muchas es confundido con el envejecimiento.
Entre los síntomas de SDT se encuentran la depresión, fatiga, dificultad de concentración, disminución de la masa muscular, aumento de la grasa corporal, irritabilidad, ansiedad, disminución del deseo sexual y disfunción eréctil. Sólo se requiere un sencillo análisis de sangre y una evaluación médica para detectarlo, pero menos de un 4% de los hombres que padecen este síndrome en España reciben el tratamiento adecuado.
LAS SOLUCIONES
1. En la actualidad existen TRATAMIENTOS FARMACOLÓGICOS eficaces y seguros tanto para la DE como para el SDT, siempre que se tomen bajo prescripción médica. Recientemente ha llegado al mercado español el primer tratamiento para la DE en forma de comprimido bucodispersable (se disuelve en la boca en pocos segundos sin necesidad de tomar agua), proporcionando a los hombres con disfunción eréctil un tratamiento más flexible y cómodo. Así, esta nueva opción terapéutica consigue aportar mayor espontaneidad a las relaciones sexuales.
2. PRÓTESIS DE PENE: en un 15% de los casos se requiere implante de prótesis de pene, para quienes las soluciones farmacológicas no sirven o están contraindicadas. Unos “300.000 españoles necesitarían un implante de prótesis de pene para disfrutar de una vida sexual plena. Sin embargo, aún siguen siendo una minoría los que reciben una, en parte por falta de información y en parte por miedo a preguntar. La mujer también demanda estos implantes para su pareja cuando percibe los cambios de humor de ésta.